viernes, 17 de octubre de 2014

Amarillo, rojo, naranja

Espero que lo físico no termine por cubrir lo espiritual y lo mental. Lo físico me atrae como el imán al metal, como el pan a las palomas, como la gacela a la leona. Lo mental es diferente. No es tan salvaje y natural, es tan psicológico que establece una conexión rara o especial.

"Deja de perseguir a las moscas por el techo, ¿no ves que no me entero de qué mierdas estás hecho?"

No puedo sacarte de mi cabeza, ¿no es tan sólo una sospecha? O es más bien una certeza, que esta vida nueva hecha cambia al tiempo que yo cambio, fluye al tiempo que yo fluyo, y no así cuando de mi sentir me excluyo y formo parte de esta farsa.
Una farsa rota ahora, esta coraza se resquebraja y es de esta caja de donde saco las palabras que inundan mi mente. Y mi mano. Y mi boca.



1 comentario:

  1. Y... ¿tú decías que esta entrada iba a ser peor que otras?
    Pues ni me defrauda ni me decepciona? Lo bonito de escribir es algo que podemos crear, de manera libre y amplia. Sobre lo que queramos, sobre lo que sentimos y sobre lo que imaginamos.
    Muchas cosas buenas surgen de momentos de locura.
    Tu poesía en prosa es genial y me gusta mucho.

    ¿La gacela persigue a la leona o la leona persigue a la gacela?

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