Ayer volviendo en el tren de Madrid, un negro con una guitarra y mucho buen rollo se puso a cantar un par de canciones, entre ellas una de Bob Marley. La gente del vagón nos empezamos a animar, era imposible que un tio con tantas ganas y optimismo molestara a alguien. Fue entonces cuando me di cuenta de que las cosas no siempre son bonitas, un personaje de unos 50 tacos se giró cuando el negro iba a por la tercera canción y le dijo: "Vale ya no? un ratito está bien, pero ya ha sido suficiente no?" Todo el vagón nos quedamos flipando, se escucharon algunas voces quejándose del amargado. Una de ellas le debió insultar. El amargado se quedó callado mientras el negro se iba diciendo que no quería molestar a nadie. Al llegar a Valdemoro el de 50 años se acercó al chaval que el había insultado y le dijo que al final de la linea le esperaría la policía.
Nos bajamos del tren y veo como el amargado saca el móvil y se empieza a fijar en el número de tren en el que ibamos montados. Es entonces cuando, viendo el marrón que le puede caer al chaval y al negro, me acerco para decirle que no se ponga así, que se le habría calentado la boca al chaval, pero que no es motivo para ponerse asi. El tio me dice que a él nadie le insulta, y cuando voy a intentar seguir razonando con él me suelta que no se me ocurra volver a tocarle. Con una simple mirada a su móvil vero que tiene de fondo de pantalla un aguilucho con la bandera de España.
Está claro, hay gente que basa sus ideas en la intolerancia más absoluta, seguramente le molestaría el negro por ser negro. ¿Prefiere que se dedique a otras actividades ilegales? Un tio que con todo su buen humor recibió bastante dinero del vagón y tan sólo quería eso, ganar algo para poder comer supongo, y ya de paso alegrarnos un poco a todos. Ese tio se lleva el desprecio de un gilipollas fascista que estaba leyendo un puto libro. Qué cojones es un libro al lado de una guitarra y música en directo por unos cuantos euros? Esta clase de gente me resulta extremadamente despreciable, tan sólo generan odio a su alrededor. Ojalá le hubiera tocado estar sentado al lado de alguien un poco menos pacífico que los que estabamos en el vagón. Esta gente no tiene cabida en una sociedad justa e igualitaria, se ve que la nuestra no tiene ninguna de esas dos características
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