martes, 26 de agosto de 2014

Noche y campo

Pájaros en el aire, peces en el mar. Agua cristalina y limpia reflejando el sol. Mis ojos se concentran en las olas que rompen de forma hipnótica. Poco a poco se van desenfocando, como queriendo atravesar agua y tierra y así conseguir ver el infinito, según mi mente se va perdiendo. Se pierde en vagos pensamientos de recientes ilusiones que recuperan mi mejor yo.

El día pasa sin más, pero cuando cae la noche, más que dormirme, despierto. La mezcla de noche y campo tiene algo especial y, pese a que ahora carezco de lo segundo, las estrellas siguen siendo las mismas. Miles de luces pequeñas y humildes que tienden a ser obviadas y molestadas por el ruido de la ciudad. Sin embargo el campo las respeta. La noche en el campo es sincera y sin pretensiones. Fluye como lo hacen las conversaciones rodeadas de ese aire frío característico y agradable. Me noto avanzar.

"Quiero sentirme libre, gritarle a todo el mundo, buscarme y encontrarme. Ser un loco, un loco cuerdo."

Como tantas veces, escribo por un impulso. Simplemente estaba escuchando música y al mirar al cielo he visto pasar una estrella fugaz. He sentido que tenía que escribir, y es lo que he hecho, con más o menos acierto.

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