Hoy he ido a hacerme un análisis, o lo que es lo mismo, a que me sacaran sangre para analizarla científicamente. Soy consciente de que gracias a ese análisis podré saber si tengo "algo" en lo referido a la salud. Sin embargo me ha llamado la atención la forma burocrática y moderna de recopilar la sangre. Las personas hacen una fila, intercambian con la enfermera (suelen ser mujeres) un papel por unos tubos de plástico y van pasando de uno en uno a unas mesas en las que se extrae la sangre. Te sientas en una silla, saludas a la enfermera, interrumpe su conversación con las otras "extractoras de sangre" para saludarte y te pone una goma alrededor del brazo. Casi sin mirarte a la cara te pincha y almacena tu sangre en un tubito que sólo se diferencia del resto de la caja en la que se mete, por un número. Es algo que hacemos de manera automática, no nos cuestionamos lo que implica esa forma de hacer los análisis de sangre porque entendemos que es la forma más rápida y eficiente de hacerlos. Rápido y eficiente.... Conceptos normalmente aplicados al ámbito empresarial. Esta mañana he podido experimentar ser el objeto a producir en una suerte de cadena de montaje cuyo fin era extraer sangre. Una sangre que se almacena de manera sistemática con tintes industriales. En la que esa parte de ti de la que te desprendes se convierte en un número más.
Desde hace poco estoy aprendiendo a conocerme y respetarme no sólo de manera psicológica sino también físicamente. Necesito escuchar a mi cuerpo, ver cómo reacciona a los estímulos y reconocerme, saber cómo lo enriquezco y cómo lo intoxico para poder elegir cuando quiero, o no, hacerlo. La sangre es parte de mi cuerpo, en ella va mi vida, fluye y se mueve constantemente como "líquido" que es. No para, me recorre y me reparte. Dar mi sangre a quien sea es importante, porque conlleva dar una parte de mí, y es esto lo que me ha hecho reflexionar sobre la forma en que la damos y la recogen.
No puedo más que darte la razón. Rápido y eficiente... me duele pero llevas razón. Vale, es una cosa absurda, es una simple analítica y no hay que darle más vueltas, la pena está en que esto se puede extrapolar a situaciones más críticas en una planta de hospital o en las urgencias (donde es más frecuente).
ResponderEliminarYo lucho contra esta deshumanización que se puso de moda en las profesiones sanitarias... pero también tengo que ser honesta y reconocer que es muy fácil caer en ello.
Bonita reflexión, me ha gustado mucho que hayas escrito sobre algo que es mi mundo. Gracias